White man’s burden 2.0

Glen Newey at the London Review of Books’ blog:

Biometry and eugenics co-emerged partly because of the white man’s burden – the need to police native populations who all looked the same – and to align measurable physical characteristics with the divide between ‘fit’ and ‘unfit’ races (Galton advocated colonising Africa with Chinese immigrants to replace the indigenous ‘lazy, palavering savages’). Biometrics weathered the last century better than eugenics. As of now a new divide looms between the creditworthy, who can create their own virtual identities via ‘identity 2.0’ accreditation, and migrant populations whose identities get fixed biometrically, mainly in order to keep them out.

Torture victims can sue British government over Mau Mau / Las víctimas pueden denunciar al gobierno británico por las torturas durante el Mau Mau

Photograph: Carl Court/AFP/Getty Images

A small victory for justice.

Torture victims can sue British government for the atrocities committed during Mau Mau upraising (Reuters)

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Una pequeña victoria de la justicia.

Víctimas de tortura por parte de la administración británica ganan el derecho a reclamar compensación al Gobierno británico (Reuters – inglés)

¿Una nueva “pelea por África”?

La BBC anunciaba ayer que Corea del Sur había firmado un acuerdo con el gobierno de Tanzania para la adquisión de 1000 km2 de terreno cultivable – la mitad de los cuales se destinaría a campesinos locales y la otra mitad para la producción y exportación al país asiático de productos alimentarios ya procesados – en su mayoría aceites. Aunque el Ministro de Agricultura de Tanzania ha desmentido hoy la noticia, es sin embargo importante reflexionar sobre este tipo de acuerdos, que reflejan la aparición de nuevos procesos en el panorama económico y alimentario mundial.

Durante los últimos dos años han ido aumentando las noticias de compra, por parte de países como China, Arabia Saudí, Kuwait o Corea del Sur, de grandes superficies de terreno cultivable en diversas partes de África. Este nuevo desarrollo – calificado ya como un nuevo “land grab”  ,apropiación de tierras, y denunciado por organizaciones como Grain – responde a la necesidad de estos países de asegurar su abastecimiento de alimentos, y de hacerlo al menor precio posible (de hecho este fenómeno comenzó en 2008, a raíz del aumento de precio de los alimentos básicos – sobre todo arroz – en el mercado mundial). Haciendo uso de su mayor potencial económico, estos países han comenzado pues a adquirir o arrendar por períodos de hasta 100 años, grandes superficies de terrenos fértiles en países que aunque disponen de terreno, no tienen garantizada su “seguridad alimentaria”.

landgrab

Uno de los acuerdos más importantes – tanto en superficie como en las consecuencias políticas – fue el firmado a finales del pasado año entre el Gobierno de Madagascar y la compañía surcoreana Daewoo. Este acuerdo, por el cual 1.300.000 hectáreas, la mitad de la superficie cultivable de la isla africana, pasaban a manos extranjeras desató  numerosas protestas – tanto dentro como fuera del país y fue, según algunos comentaristas, uno de los motivos que llevó a la violenta caída del gobierno de Madagascar a principios de año. Este acuerdo – suspendido por el nuevo gobierno sin embargo – es sin embargo sólo el más visible de numerosos acuerdos firmados por gobiernos africanos con economías emergentes.

Los problemas que pueden conllevar estos acuerdos están claros. Primero, existe un claro riesgo de aumento del hambre en estos países por la falta de alimentos producidos en el país y la incapacidad de comprarlos en el mercado mundial si los precios continúan en ascenso. De hecho esta semana se anunciaba de forma oficial que por primera vez el número de personas que pasa hambre en el mundo pasa de los 1.000 millones , al mismo tiempo que la ONU avisaba del riesgo de hambruna en el Cuerno de África, tras dos años de sequía. Además de la posible falta de alimentos, estos acuerdos buscan una producción intensiva, algo que puede resultar en un uso excesivo de los recursos hidrícos y una posible sobre-explotación del terreno, además de la contaminación generada por el gran uso de pesticidas.

Explotación agrícola en Kenya (pincha en la foto para ir a un reportaje sobre el tema en El País
Explotación agrícola en Kenya (pincha en la foto para ir a un reportaje sobre el tema en El País

Todo esto apunta pues a que las desigualdades económicas pueden traducirse – si no se realiza un esfuerzo para investigar las condiciones en las que distintos países compran tierras en otros más pobres, y en los que la propiedad de la tierra es un tema muy complicado – en una nueva colonización. Es por tanto necesario un compromiso internacional que investigue si existen posibles ventajas en estos acuerdos (por ejempo en la inversión de capital) para los países más débiles, y cual es la mejor manera de asegurar que los que más los necesitas no son de nuevo despojados de sus recursos.