“It’s not only about Libya” – article for EurActiv

Below I re-post an article about current protests and instability across Africa, and what ought to be the EU response. The original article can be found here

It’s not only about Libya

As oil-rich Libya moves dangerously towards full civil war and all eyes continue to focus on the north of Africa, the question of how events on the shores of the Mediterranean relate to other political processes and crises across Africa should not be completely overlooked.

In fact, throughout last month, protests took place in numerous African countries up the Nile, from Gabon to Cameroon and Djibouti. In Senegal a man set himself on fire in an attempt to emulate Mohammed Bouazizi in Tunisia.

In Sudan, new protests have been called for this month after the first demonstrations were violently dispersed by security forces. In Ethiopia and Zimbabwe, regimes have acted pre-emptively to avoid confrontation, including the arrest of 46 people in Harare for watching videos on events in Egypt and Tunisia.

In Uganda, demonstrations have been banned following the 18 February presidential elections, with President Yoweri Museveni declaring there would be ‘no Egyptian-like movement’ in the country after opposition candidates announced plans for nationwide protests after alleging that the elections were rigged.

But it is unlikely that massive revolts will really spread south and that an unstoppable ‘freedom virus’ triggering democratic transitions will affect the rest of Africa.

First, as violence takes hold of Libya, potential protesters seeking bloodless overthrows are starting to think twice. Second, many countries further south are less urbanised, have higher illiteracy levels and less access to the Internet and media.

Most significantly, however, in sub-Saharan Africa most countries have ‘hybrid’ regimes, where powerful patronage is commonplace and opposition or civil society is weak. Many countries abandoned single-party authoritarianism in the early 1990s and now do have a formal multi-party system, and so in a way justifying demands for democratic reform is not so straightforward.

But this does not mean that there will be less instability throughout the continent. Given Muammar Gadaffi’s numerous connections with many African states, his fall in Libya could further destabilise many poor African countries and the African Union itself.

In planning for this scenario, it is critical for the European Union and the rest of the international community to keep engaged in Africa. However, the disappointing outcome of the last Africa-EU Summit held in Tripoli at the end of 2010 suggests that the EU’s channel for its relations with the continent – the EU-Africa Joint Strategy – is still ‘stuck’ in the paper phase (except for some peace and security elements).

Libya contributes a significant portion of the African Union’s operational budgets and also helps many states to pay their own membership fees.

If the country’s contribution were to diminish greatly, the EU should be ready to provide the funds necessary to maintain AU peacekeeping in countries such as Somalia, where progress against the Islamist insurgent group al-Shabaab has been reported, and Sudan, where violence is rapidly increasing in North-South border regions.

But most importantly, the EU should not neglect the situation in Côte d’Ivoire, where failure to resolve the post-election stalemate is pushing the country towards civil war.

Already 40,000 refugees have crossed into Liberia as the economic and security situation worsens. Also, recent clashes between the pro-Gbagbo and pro-Ouattara armies in the west of the country, as well as reports of a possible violation of the arms embargo, call for greater international engagement to prevent an escalation of violence.

In Guinea-Bissau and Zimbabwe, long-standing political stalemates are entering a critical few months too, and 2011 could also see instability in countries like Cameroon, Chad and Nigeria, all of which have forthcoming electoral processes.

The EU should move beyond continent-wide schemes when dealing with crises. Given the complex nature of most conflicts and the need for rapid reactions, it would be wise to complement existing agreements with somewhat ad-hoc arrangements on a case-by-case basis.

The European Union needs to learn to respond in an agile and firm manner. While the long-term objective should be to deepen economic cooperation, politics is unlikely to go away any time soon in EU-Africa relations.

In this respect, the common thread running through all European policies from Brussels and member states should be a firmer stance on human rights: from the most blatant cases (Equatorial Guinea) to those with a strategic importance (Morocco).

This commitment should be accompanied by a varied political tool-box that favours fast and effective action. It is important to establish dialogue with regional bodies and key states (South Africa, Nigeria, Kenya or Angola) and to balance sanctions and engagement with complicated partners.

In the long term, it is crucial to support civil society across the continent, defending media freedom and helping civic organisations, and backing also new forms of citizen mobilisation, advocacy and monitoring, which are becoming more and more prominent throughout Africa.

Sobre un salto (y la falta de pasos)

Un sub-género de los comentarios políticos que ha aparecido durante el último par de años – básicamente desde el comienzo de la crisis económica – es el de “Europa – y especialmente España – están decayendo en su posición internacional, y a una velocidad más rápida de lo que se puede imaginar“. Como imagen simbólica de dicha corriente de pensamiento podría elegirse la siguiente noticia de hace unas semanas:

Primer inmigrante que intenta saltar la valla hacia Marruecos

Desde que en 1992 empezó con fuerza la inmigración irregular en la Ciudad Autónoma de Ceuta no se había dado un caso parecido. Por primera vez, un inmigrante ha sido descubierto cuando intentaba saltar desde Ceuta la valla a Marruecos para volver a su país de origen: Mali.

El curioso suceso, que ha llamado la atención de la Guardia Civil, se produjo en la madrugada del pasado domingo cuando los agentes del instituto armado comprobaron que había saltado una de las alarmas del paso fronterizo.

Como es habitual en este caso, según han informado fuentes de la Guardia Civil, las patrullas acudieron al lugar indicado de los 8,2 kilómetros de perímetro fronterizo terrestre que separan Ceuta de Marruecos.

En principio, los agentes pensaron que se trataba de un servicio rutinario para rechazar a inmigrantes subsaharianos que pretendían entrar desde Marruecos, pero al llegar a la zona se toparon con un caso inédito: un inmigrante trataba de saltar desde Ceuta a Marruecos.

El inmigrante, llamado Omar Chuick, natural de Mali, manifestó a los dos guardias civiles que llevaba cuatro años en Ceuta y que ante la imposibilidad de viajar hasta la península optó por deshacer el camino andado y que pretendía volver a su país de origen a través de Marruecos.

Más allá de lo anécdotico de sucesos como estos, está claro que en Europa – y España – nos enfrentamos a una situación que parece superarnos. No es ya sólo la crisis económica, y sus consecuencias; más recientemente, los sucesos en el norte de África han vuelto a poner de relevancia los límites de la actuación europea, y española. En el caso español, la desacertada respuesta a los sucesos de Túnez, Egipto y ahora Libia denunciada por diversos analistas, ha coincidido en el tiempo con un nuevo, pero igualmente bochornoso, viaje de nuestras autoridades a Guinea Ecuatorial. En este caso fue el Presidente del Congreso – José Bono – el que lideró la comitiva, y el que se dirigió a Obiang con la la vergonzosa frase de que “Es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa“. No sé en quién piensa Bono entonces cuando lee que el hijo de Obiang encargó un yate (finalmente no comprado) valorado en 288 millones de euros – tres veces el presupuesto combinado de educación y sanidad del país. Lo único positivo de la visita es que gracias a ella – y a activistas como Juan Tomás Ávila – Guinea vuelve a tener algo de espacio en los medios.
Una falta de liderazgo – y de honestidad – vergonzante y sintomática de los problemas de nuestra sociedad, como señaló certeramente Josep Ramoneda la semana pasada con motivo del 23-F y los sucesos en el Mediterráneo:

Choca con la más elemental sensibilidad democrática que un Gobierno que despliega tanta energía en la conmemoración de uno de los momentos más delicados de la transición no tenga otra actitud que el silencio más espeso y la espera más patética -tenemos una ministra de Asuntos Exteriores que nunca se define porque siempre le falta alguna información- ante lo que está aconteciendo en el norte de África. (…)
España, como Europa, se está comportando como una democracia gastada, paranoica e hipocondríaca, que ha perdido la capacidad de establecer empatía con los que luchan por la libertad y de ejercer cualquier papel de orientación y de apoyo en los procesos. (…)
La reacción de España -y de Europa- pone de manifiesto el estado de deterioro de nuestra democracia. Estos ciudadanos -tantas veces vistos desde aquí despreciativamente como parias- nos ponen en evidencia al luchar por la democracia cuando nuestra democracia se desdibuja día a día. Los gobernantes no se dan cuenta del malestar profundo que recorre España y Europa. No es casualidad que en Francia un panfleto de un nonagenario que invita a los franceses a la indignación haya vendido más de un millón de ejemplares. Algún día este profundo malestar despertará. Quizá entonces los Gobiernos europeos entiendan el ridículo que están haciendo ahora. Tengo para mí que la última estación de la revolución de las redes sociales será Europa.

‘African Union moves away from democracy’ – article for Spanish FP magazine

I’m re-posting a column written originally for the spanish version of FP magazine,and which can be found on its original form here

African Union moves away from democracy

February 2011

The rumour on the twittersphere on the Sunday in which the African Union summit was in full swing was that the panel selected to mediate on the Côte d’Ivoire crisis was to include Robert Mugabe. That such story emerged – and it was given credibility – stands as testimony of the low image which African citizens and commentators have of the continental institution. Mugabe never made it to the panel, but the AU summit ended nonetheless with a number of significant decisions. These included the change of stance on Côte d’Ivoire – from calling for Gbagbo to step down to seeking a negotiated end to the crisis (read “power-sharing agreement á la Zimbabwe”) – ; the election of Equatorial Guinea’s Teodoro Obiang as AU president; and backing Kenya’s call to defer the International Criminal Court indictments against six top officials involved in the country’s post-electoral violence in 2008.

Neither of these decisions is likely to boost the institution’s image on the continent or within the international community. These decisions partly respond to internal AU dynamics and partly to the international context, but the message appears unequivocal: Africa rejects external interferences on its own affairs. In choosing Obiang as president the AU is not making any new move; it simply adheres to the long-standing principle of non-interference. Obiang is president of a sovereign nation (which he’s ruled and with an iron fist for over three decades) and therefore qualified to lead the continental body – like Muammar al-Qaddafi did two years ago – regardless of the outcry this may cause.

In backing Kenya’s call to the UN Security Council for a one-year suspension of the ICC cases against the “Ocampo’s six”, the AU is sending a stronger message, but one not without certain legitimate resonance. Since coming into being in 2002 the ICC has only accepted African cases – and numerous episodes of violence on the continent have been followed by the prosecutor declaration of “being monitoring events closely”. This has, for many, turned the ICC into “Europe’s court for Africa”, and as far back as 2008 some voiced the need for the next court case to be non-African. The dynamics have continued however, and resentment towards the court’s actions is growing.

Perhaps the most interesting outcome of the AU summit however, is the volte-face on Côte d’Ivoire. Back in December the AU’s position was firmly (albeit quietly voiced) in line with ECOWAS, the EU and the UN in declaring Alasane Ouattara the legitimate winner and calling for Gbagbo to step down. As the post-electoral confrontation has dragged over time, the likely solutions have changed – the option of a swift military intervention has given way to a longer waiting game – and so has the framing of the conflict (thanks partly to a well-orchestrated diplomatic campaign by Gbagbo’s camp) which is now portrayed as a case of international meddling on African affairs – an argument unintentionally boosted by Sarkozy’s presence in Addis Ababa over the weekend.

Intra-AU dynamics have been at play in changing the continental position, most notably as Angola – a country with growing regional importance and one of Gbagbos’s firmest backers – has seen its position supported by other heavy-weights like South Africa, Ghana and Uganda. On the other camp, Nigeria has continued to maintain its call for Gbagbo to step down. An internal reading of the decision drives home the point, made many times before, of the need for the Nigeria-South Africa axis to work if the AU is to realise its full potential. Towards the rest of the world, the African Union’s new position reasserts the continent’s rejection of external interference and the sacrosanct nature of state sovereignty (playing devil’s advocate, we could say now more important than ever, in prevision of the revolution winds blowing on the north of the continent turning southwards…). That the only way the AU can find to emphasise its role and the continent’s position in the world is by waving on its support for democratic reform is testimony not only to the limits of the current African leadership, but also of the work still needed in strengthening the relationship between the international community and the continent.

‘La unión africana se aleja de la democracia’ – artículo para FP en español

Re-posteo el artículo escrito originalmente para FP en Español, y que puede leerse en su versión original aquí

LA UNIÓN AFRICANA SE ALEJA DE LA DEMOCRACIA

Febrero 2011

El rumor que corría por la twittersfera mientras la reciente cumbre de la Unión Africana estaba en todo su apogeo era que el panel seleccionado para mediar en la crisis de Costa de Marfil iba a incluir a Robert Mugabe. Que surgiera una historia así –y que se le diera credibilidad– da testimonio de la pobre imagen que los ciudadanos y los analistas de África tienen de esta institución continental.

El presidente Mugabe nunca llegó a formar parte del panel, pero la cumbre de la UA terminó no obstante con varias decisiones importantes. Éstas incluían el cambio de actitud respecto a Costa de Marfil –de exigir la renuncia de Gbagbo a buscar un fin negociado a la crisis (léase acuerdo de reparto de poder estilo Zimbabue)– ; la elección de Teodoro Obiang, de Guinea Ecuatorial, como presidente de la UA; y el respaldo al llamamiento de Kenia para aplazar el procesamiento del Tribunal Penal Internacional contra seis altos oficiales implicados en la violencia que siguió a las elecciones de 2008 en el país.

No es probable que ninguna de estas decisiones contribuya a reforzar la imagen de la institución en el continente o fuera de él. Responden en parte a la dinámica interna de la UA y en parte al contexto internacional, pero el mensaje parece inequívoco: África rechaza las interferencias externas en sus asuntos. Al elegir a Obiang como presidente, no está tomando ninguna dirección nueva; simplemente se adhiere al antiguo principio de no interferencia. Obiang es el líder de una nación soberana (que ha gobernado con mano de hierro durante más de tres décadas) y por lo tanto está cualificado para dirigir este órgano continental –como lo hizo Muammar el Gadafi, hace dos años– sin importar las protestas que esto pueda provocar.

Al respaldar el llamamiento de Kenia al Consejo de Seguridad de la ONU para que se produzca una suspensión de un año de los casos del Tribunal Penal Internacional contra “los seis de Ocampo”, la UA está enviando un mensaje más potente, pero que no carece de cierto fondo de legitimidad. Desde su puesta en marcha en 2002, el TPI sólo ha aceptado casos africanos –y numerosos episodios de violencia en el continente han venido seguidos de la declaración por parte de la acusación de “estar siguiendo de cerca los acontecimientos”. Para muchos esto ha convertido al TPI en el “tribunal de Europa para África”, e incluso remontándonos a 2008 algunos ya expresaron la necesidad de que el próximo caso del tribunal no proviniera de África. Esta dinámica, sin embargo, ha continuado y el resentimiento contra sus acciones ha ido creciendo.

Quizá la consecuencia más interesante de la cumbre de la UA, no obstante, es el giro en la postura sobre Costa de Marfil. En diciembre de 2010, la posición de la UA se mantenía con firmeza (aunque se expresara discretamente) en la misma línea de las de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS, en sus siglas en inglés), la Unión Europea y la ONU, declarando a Alasane Ouattara como legítimo vencedor y haciendo un llamamiento para que Gbagbo renunciara al poder. A medida que la confrontación política se dilataba en el tiempo, las soluciones que parecen más probables han ido cambiando –la opción de una rápida intervención militar ha dejado paso a un juego de la espera más prolongado– y también lo ha hecho el enfoque del conflicto (gracias en parte a una campaña diplomática bien orquestada desde el bando de Gbagbo) que es presentado ahora como un caso de intromisión internacional en las cuestiones africanas –un argumento que se ha reforzado con la reciente visita de Nicolas Sarkozy en Addis Abeba.

Las dinámicas internas de la UA han tenido su papel en el cambio de postura continental, en particular el que Angola –un país de creciente importancia en la región y uno de los más firmes partidarios de Gbagbo– haya visto como su posición era apoyada por otros pesos pesados como Suráfrica, Ghana y Uganda. En el otro bando, Nigeria ha mantenido su llamamiento para que Gbagbo dimitiera. Una lectura interna de la decisión subraya el argumento, planteado muchas veces antes, de la necesidad de que el eje Nigeria-Suráfrica funcione si se pretende que la UA desarrolle todo su potencial.

La nueva posición de la Unión Africana reafirma el rechazo del continente a las interferencias externas y la naturaleza sacrosanta del Estado soberano (lo que podríamos decir que es ahora más importante que nunca, en previsión de que los vientos de revolución que soplan en el norte del continente emprendan rumbo hacia el sur). Que la única manera que la UA pueda encontrar de enfatizar su papel y la posición del continente en el mundo sea renunciar a apoyar reformas democráticas es una prueba no sólo de los límites de los actuales dirigentes africanos, sino también de la necesidad de fortalecer la relación entre la comunidad internacional y el continente.

Tunisia, Egypt, and ¿Sudan? Don’t bet on it…

Things are moving at such an unbelieveable speed in North Africa and the Middle East, that it is difficult to keep up with events – let alone calmly think about them, dissect them, and try to extract a lesson. So it seems even more impossible to predict what will happen next, either in the countries where protests have already toppled governments (Tunisia), or look about to (Egypt), or in those vulnerable to future unrest.
On this last category we find Sudan. With the international attention focussed on the South of the country, the Al-Bashir regime now faces urban protests in Khartoum, and today, #SudanJan30 has been marked on the claendar by online activists as the day to go out on the streets, as Global Voices reports. Also, a website – Jan 30 Sudan – powered by Ushahidi has also been set up to follow the protests.
Just a few days ago, Hassan Al-Turabi, one of the country’s foremost opposition figures was arrested after calling for called a “popular revolution” if the Sudanese government did not reverse price increases, and pointing at similarities between Sudan and Tunisia.
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Heavily armed police patrol Khartoum’s main streets beat and arrested students in central Khartoum [Reuters]
Following the call to protest, today a number of protesters went out on the streets and were met by the police:

Hundreds of armed riot police broke on Sunday up groups of young Sudanese demonstrating in central Khartoum and surrounded the entrances of four universities in the capital, firing teargas and beating students at three of them.

Police beat students with batons as they chanted anti-government slogans such as “we are ready to die for Sudan” and “revolution, revolution until victory”.

There were further protests in North Kordofan capital el-Obeid in Sudan’s west, where around 500 protesters engulfed the market before police used tear gas to disperse them, three witnesses said.

“They were shouting against the government and demanding change,” said witness Ahmed who declined to give his full name.

The question then is whether this – as in Tunisia and Egypt – could lead to more and more protests, and whether this could threaten Al-Bashir’s position. Hypothesising on this, Khalid Mubarak, thinks this is not likely:

Will the Sudan undergo a violent intifada similar to the Tunisian or Egyptian uprisings? That is highly unlikely, for the following reasons:

1- Uprisings happen as a result of suppression. The democratic transformation brought about by the Western brokered CPA has removed this factor. The group with the ability to revolt, the SPLM/A is an ally of Bashir and his NCP. Pagan Amum, the most provocative and anti-northern SPLM secretary general told a press conference in Khartoum last December that ”having a steady government in the north and south will contribute positively to ensure security and development.” He argued against change of government in the north.

2- Uprisings happen against docile leaders who ingratiate themselves to the West and put its interests above national dignity. Bashir was never groomed by the West which (as the Palestine Papers show) gives itself the right to choose leaders and depose others, even if they win elections!

3- The alternative leaders to Bashir have been tried before. They have no credibility and are too old to represent a long term choice. Sadiq alMahdi became prime Minister twice and failed twice. A decent and generous man (he invited me and our family to a reception at his residence when I returned to Khartoum) but an inadequate leader. Mohamed Ibrahim Nugud, leader of the Communist Party – which refused to change its name after the collapse of the USSR – is a political ghost from the past, with negligible popular support. The Unionists are no longer a coherent party. They are held together by the Khatmiyya sect’s leader alone. Turabi is 100% discredited because of what he did in the early 1990s when he was the de facto ruler.

4- Before declaring austerity measures; Bashir’s government consulted trade Unions and declared a 40% rise in pay. Exemptions were made for fares in public transport.

5- Bashir leads a National Unity Government and has started negotiations to co-opt more parties.

Judging by this then, widespread protests in Sudan seem unlikely – although these days you can’t be sure of anything…

¡Ya llegaron los Reyes! – Blanca Navidad (en Cortylandia)

En un día tan bonito como hoy*, en que todos los niños estarán jugando con los regalos que les han traido los Reyes, me gustaría compartir un detalle que quizá no sea muy importante, pero sí creo que es algo revelador de cómo vemos (o ven algunos) el mundo en que vivimos…
Se trata del tradicional montaje de Cortylandia que durante el mes de Diciembre ha amenizado los alrededores del edificio de El Corte Inglés en el centro de Madrid. El lema del montaje de este año era ‘El Mundo de los Juguetes’ – un montaje reflejando (se supone) los principales monumentos del mundo, y a la gente de estos países deseando una feliz Navidad.
Lo curioso del caso es tanto la elección de monumentos – cinco de los siete son europeos – como el equilibrio demográfico de la población reflejada – entre las catorce personas, no hay ni una sola persona de raza negra, sólo hay dos asiáticos, un indio americano y el resto tan caucásicos como los hacen.
¿”Eurocéntrico”, dices?
cortylandia
Foto: Flickr

*Vale, esto lo debería haber colgado hace varios días (o semanas), pero entre una cosa y otra no me he acordado…

Three wise men day! – White Christmas (in Cortylandia)

Christmas is over in much of the world, but not quite in Spain, where today is a special day (as it is in many Orthodox and Coptic Christian communities), for it is the day when childred get their presents from the three wise men…
On a day like today then, I just wanted to share a detail that may not be very important but it is revealing of how some people view the world…
It is about Cortylandia (a traditional children-oriented decoration) that El Corte Inglés (a very popular department store which is something like a not-so-fancy-cousin of Harrod’s or Macy’s) sets up every Christmas season. This year, the theme was “The world of toys”, and the decoration sought to reflect the most important monuments in the world, and people from these countries wishing a Merry Christmas.
The interesting bit is the choice of monuments – five out of seven are European – as well as the demographic balance – among the fourteen people there is not a single black person, only two asians, one American indian, and the rest, as caucasian as they come.
“Eurocentric” you say?
cortylandia
Photo: Flickr

‘La política exterior de España en África: Hacia una visión estratégica’ (descarada auto-promoción)

Esta semana se ha publicado en FRIDE mi “Policy Brief” sobre la política exterior española en África. Esta es la entradilla para la web:

“El impacto de la crisis económica, los cambios en las instituciones españolas y el cambiante escenario internacional –en África y Europa– indican que es hora de revisar la política exterior de España hacia África.

Este Policy Brief afirma que es necesario adoptar una visión estratégica y de futuro respecto de África, que reconozca la compleja realidad del continente y vaya más allá del discurso caritativo centrado en la ayuda al desarrollo.”

Si estáis interesados, el artículo entero puede descargarse aquí.

“Viva Nigeria”

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Nigeria, un gigante africano, celebra hoy su 49º día de la Independencia. La cifras de este país hablan por si solas: el país con más habitantes del continente africano y el noveno en el mundo- 150 millones; la segunda economía del África sub-Sahariana, sólo por detrás de Suráfrica; y el quinto país exportador de petróleo en el mundo (detalles).

Pero este gigante tiene también pies de barro, que han impedido hasta ahora la realización de su potencial: numerosos conflictosde distinta índole, un alto índice de corrupción y una turbulenta historia de golpes militares y brutales dictaduras. Muchos de estos problemas son frecuentemente atribuidos a la experiencia colonial del país bajo el “gobierno indirecto” (indirect rule) de los británicos, así como a la demarcación arbitraria de las fronteras que juntó en Nigeria una mezcla potencialmente explosiva de más de 250 grupos étnicos y distintas religiones (un Norte musulmán y un Sur cristiano, además de las numerosas religiones africanas). Tres de éstos grupos culturales/ étnicos son mayoritarios y basados en un área distinta del país – Hausa y Fulani 29% (Norte), Yoruba 21% (Suroeste) e Igbo 18%) (Sudeste), una receta para el conflicto, como se demostró en 1967 en la Guerra de Biafra, en la que las provincias del sudeste intentaron la secesión. Una guerra por cierto que generó la primera intervención humanitaria, a cargo Mediciens sans Frontiers (MSF), una nueva organización fundada por el ahora ministro de exteriores francés Bernard Kouchner (aquí se puede encontrar un interesantísimo artículo, en inglés).

Portada de la revista Life, enfatizando el aspecto humanitario de la guerra
Portada de la revista Life, enfatizando el aspecto humanitario de la guerra

Pero no todos los problemas de Nigeria pueden atribuirse a la experiencia colonial (o por lo menos no más que en cualquier otro país africano). La abundancia de petróleo en la costa del Delta del Níger – descubierto ya durante el período colonial – ha sido también un importante factor desestabilizador. Los ingresos generados por la extracción de crudo han aumentado la recompensa de hacerse con el control del Gobierno central, y también facilitan que aumente la corrupción y que una gran cantidad de fondos públicos sean desviados a cuentas privadas basadas en paraísos fiscales – el jefe de la fiscalia anti-corrupción, Nuhu Ribadu, estima que $380.000 millones de dólares han sido robados por distintos líderes desde que Nigeria es independiente.

 Las consequencias para la estabilidad del país de esta bonanza económica (y de la complicidad de las naciones ricas en cuyos bancos se deposita el dinero y en cuyos lujosos barrios compran casas estos líderes), están claras. Desde 1966, Nigeria ha sufrido siete golpes de estado y otras tantas dictaduras militares, de las que destaca la brutal represion que sometió al país Sanni Abacha desde 1993 a 1998. Los altos niveles de corrupción también han generado el descontento de las regiones productoras, cuyas poblaciones no sólo no se benefician de los ingresos percibidos, sino que además sufren la contaminación y el deterioro medioambiental causado por las explotaciones pertolíferas. Uno de los principales activistas que denunció la situación fue el escritor Ken Saro Wiwa, cuya defensa de su gente, los Ogoni, y la denunciá del daño ambiental causado por la petrolera Shell, le costó la vida (fue sumariamente juzgado y ejecutado por Abacha) – Shell recientemente ha pagado $15 millones como compensación a las familias de los ejecutados. El conflicto del delta sin embargo continúa, ahora de forma violenta , tras la formación del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND) cuyas actividades incluyen el secuerstro de trabajadores y los ataques a instalaciones de la industria petrolífera. Como respuesta, el gobierno ha lanzado numerosas ofensivas (la última este verano) contra los considerados rebeldes, dejando numerosas víctimas civiles.

Serñia injusto sin embargo hablar sólo de cosas negativas en el aniversario de la independencia. Nigeria ha estado bajo el control de un civil desde 1999, tiempo durante el que se han celebrado elecciones regularmente (si bien los estándar de limpieza y transparencia es bastante bajo). Además el anterior presidente Olusegun Obasanjo (un antiguo líder militar) fue incapaz de cambiar la Constitución para presentarse a un tercer mandato, y abandonó el poder en 2007. Además el MEND ha hablado de la posibilidad de establecer un grupo de autoridades que negocie en su nombre un posible cese de hostilidades con el gobierno federal.

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Y si el nivel de buen liderazgo de los distintos gobiernos nigerianos desde la independencia deja mucho que desear, de la sociedad civil han salido alguna de las importantes figuras africanas de las últimas décades. De entre ellas hay que destacar a los literatos Chinua Achebe y Wole Soyinka (primer ganador africano del premio Nobel de literatura), y cómo no, a Fela Ransome-Kuti, el músico creador del Afrobeat, y activista político perseguido por el gobierno nigeriano. Estas palabras suyas (de la canción “Viva Nigeria”) dicen mucho acerca de su lucha y la de muchos activistas en Nigeria, África, y el resto del mundo:

“Los hombres nacen, los reyes se hacen”

Aquí se puede escuchar la canción: Fela Kuti \”viva Nigeria\”

Guinea y las nuevas tecnologías en África

Escribiendo la entrada de ayer, se me ocurrieron una serie de reflexiones relacionadas con los recientes sucesos en Guinea-Conarky, una de las cuales será sobre lo que escriba hoy. Una de las cosas que más me han llamado la atención es la escasa atención mediática que ha recibido la violenta represión del lunes – cuyo número de víctimas según diversas ONGs ha ascendido ya a 157  y pueden continuar (el gobierno sigue manteniendo que fueron 57 las víctimas, causadas por “elementos incontrolados” dentro del ejército, y ha procedido a prohibir las reuniones consideradas subversivas). Estos sucesos han sido casi totalmente ignorados por los medios de comunicación españoles (prensa, radio), cuya única actuación ha sido hacer una reseña de la noticia, a menudo una simple adaptación de la información proporcionada por diversas agencias, sin añadir comentario o análisis alguno.

El líder militar de Guinea Dadis Camara
El líder militar de Guinea Dadis Camara

Mientras que la escasa cobertura mediática contrasta fuertemente con la dada a otros sucesos internacionales – como por ejemplo las protestas en Irán de la llamada “marea verde” contra el fraude en las elecciones – no es sin embargo nada soprendente. Existen un numero diverso de motivos que explican esta situación – desde el pequeño peso geopolítico de Guinea (y la mayor parte de África) en contraste con Irán, China u Oriente Próximo, pasando por la falta de relación histórica (reciente) entre España y África Occidental, lo cual genera tanto una falta de atención por parta de la opinión pública, como una relativa falta de comentaristas especializados en la región.

Ante esta falta de cobertura por parte de los medios “tradicionales”, parece pues necesario explorar los nuevos medios, como el internet para recabar información. Así, a través de la red se puede desde acceder, primeramente, a medios de comunicación de otros países que dan más cobertura a los sucesos – en este caso la revista especializada Jeune Afrique, basada en Francia (cuyo Gobierno por cierto ha anunciado el cese de colaboración militar con Guinea tras los sucesos – con lo que cabe preguntarse cual era la colaboración antes de la masacre?). También existen una gran cantidad de blogs escritos por africanos, o con temática africana, que han reflexionado sobre los sucesos – a menudo quejándose también de la falta de atención por parte de los medios (algo pues que no se limita al caso español).

Y es que la llamada “blogosfera” – y el mundo virtual y de las nuevas tecnológías en general – es uno de los espacios dónde distintas iniciativas africanas están teniendo un mayor impacto y relevancia – al contrario que en medios de comunicación más establecidos. Apuntaré aquí dos de estas iniciativas – la primera es Afrigator – un agregador de medios virtuales y directorio bien escrito o destinado a un público africano, o de temática africana. Este sitio web ordena la información alrededor de distintos temas, o países, y publica estadísticas sobre los distintos medios.

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La segunda ininciativa destacable es Ushahidi (de la cual tuve noticia a través de otro blog)- una idea que surgió tras la violencia que sacudió Kenya a principios del 2008, y en la que distintos programadores kenianos, surafricanos, ugandeses, etc, han creado una plataforma virtual (con código abierto) que permita recoger información a través de internet, teléfono móvil o email (el llamado crowdsourcing) y crear un mapa con los datos. Una iniciativa que ya se ha utilizado para vigilar las medicinas disponibles en ditintas farmacias (evitando así que se agoten), o para supervisar las elecciones federales en México el pasado Julio (pinchad en el logo para ver más proyectos).

Éstas son sólo dos de las numerosas inicitativas africanas (espero hablar de más dentro de poco) que demuestran el gran potencial de las nuevas tecnologías para un continente a menudo desplazado de los centros de poder económico, político y de información, instalados en su mayoría en el Norte global.